miércoles, 18 de julio de 2018

Àlvar Agustí, Premio Fundación Lilly de Investigación Biomédica Clínica 2018

El Dr. Àlvar Agustí, director del Instituto Clínic Respiratorio y jefe del equipo Inflamación y reparación en las enfermedades respiratorias del IDIBAPS, ha recibido este lunes el Premio Fundación Lilly de Investigación Biomédica Clínica 2018. Ha sido en un acto académico presidido por Rosa Menéndez, Presidenta del CSIC, en el que también ha sido premiada la Dra. Ángela Nieto, profesora del Instituto de Neurociencias (CSIC-UMH), en la categoría de Investigación Biomédica Preclínica.

El Dr. Agustí ha sido premiado por su contribución al conocimiento de los mecanismos patogénicos y aspectos terapéuticos de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), del síndrome de apneas del sueño (SAOS) y el síndrome hepato-pulmonar.

La EPOC representa un problema de salud de primera magnitud, ya que es la tercera causa de muerte en el mundo y se prevé que su incidencia aumente como consecuencia del envejecimiento de la población. Estudios llevados a cabo por el Dr. Agustí han permitido conocer que el tabaquismo no es la única causa de la EPOC y que, en la mitad de los casos, la enfermedad se desarrolla en la edad adulta como consecuencia de un mal desarrollo pulmonar durante la gestación, la infancia o la adolescencia.

Sus trabajos también relacionan estos problemas de desarrollo pulmonar con otras comorbilidades. En esta línea, el equipo del Dr. Agustí ha llegado a la conclusión de que estos factores también afectan al desarrollo de otros órganos y ha analizado las implicaciones en términos de salud.

En la actualidad, su investigación está dirigida a conocer las causas por las que esto sucede y buscar las vías para favorecer la recuperación de la función pulmonar cuando ésta tiene su origen en un mal desarrollo de los pulmones a la infancia. En este sentido el Dr. Agustí explica que, “estamos intentando saber por qué se produce este mal desarrollo orgánico. Hay un tema interesante y es que tres cuartas partes de los niños que nacen con una alteración pulmonar por prematuridad los 20 o 25 años la han recuperado, pero la cuarta parte restante no. ¿Qué mecanismos regulan esto? Nuestros trabajos ahora se centran en responder a esta pregunta porque, si fuéramos capaces de hacerlo, podríamos hacer que esta cuarta parte recuperara la función pulmonar perdida y podríamos aplicar esta misma estrategia en adultos para que recuperasen su capacidad pulmonar“.

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